Dicen que la paternidad te cambia no solo la vida, sino la propia manera de verla. Roberto Amorós afirma que le ha despertado las ansias de conservar cada momento que pasa con su pequeño, y ello le hace afrontar cada sesión con niños con la misma ilusión con que fotografía a su peque, procurando aprovechar al máximo toda la luz que le brinde cada espacio.
Y hablando de luz, os dejamos con la sesión a Ander, todo ojos excepto por dos pequeños dientes con los que seguro que se come el mundo. Roberto dice que este niño es pura fuerza, y que cuando a media sesión se incorporó su prima Aitana, le cambió el gesto, “su rostro se relajó y sus ojos brillaban aún más, sólo quería abrazarla y darla besos… Fue increíble.
Ander siempre brillará, lo sé. Os puedo asegurar que me hizo sudar la gota gorda, pero me lo pasé genial”.

















por Esther
2 comentarios
Pura sensibilidad, Roberto siempre capta más allá (pasa cuando te enamoras de tu profesión).
Enhorabuena!
muy bonitas estas tomas te felicito…
en estas fotos se presencia la ternura, la inocencia de los niños…..